Corría el mes de Noviembre del año noventa y siete,
cada noche era igual que las demás, un poco frías y a veces calurosas, nada era
diferente hasta las doce de la noche, donde sucedió algo que jamás olvidare.
Aquella noche no había dormido por estar pensando en que haría para poder
confesarme al día siguiente a aquella chica que tanto me gustaba, pues bien, mientras
pensaba en eso, me asome por la venta de mi casa que quedaba en un segundo
piso, de aquel puerto del Perú, había lo mismo de siempre, calles vacías, luz
iluminando las pistas y casas cerradas por la hora; hasta ahí todo era normal,
yo seguía asomado mirando, pensando, tratando de imaginar como seria aquel
momento que tanto había esperado. De pronto, vi una luz brillante que se
acercaba hacia mi casa, pensé que era un carro, pero no había sido de él, me
sorprendió un poco, luego pensé que de repente había sido alguna linterna
apuntando cerca de mi casa, por seguridad me asome a las escaleras y vi una luz
por debajo de la puerta, baje un poco mas y esta luz entro, pasando por mi
cuerpo, sintiendo un frío escalofriante, logrando que los bellos de mi piel se
ericen, quede por unos segundos algo impactado, inmóvil, luego gire y subí
hacia mi sala, donde me senté a seguir pensando en como haría para poder
confesarme a la mujer que me gustaba.
Estaba sentado en mi mueble, de pronto, hable en voz
alta, me hice una pregunta: ¿Qué le gustaría escuchar a una mujer?, y una voz
me dijo: Dile que te gusta, que es las mujer mas bonita….volteo a mirar y no
había nadie, pensé que había sido mi imaginación, pero me entro la curiosidad
por que esa voz fue tan suave, cálida, casi melodiosa, tierna y algo encantadora,
pero decidí ignorar aquel hecho y seguí en mi disyuntiva, volviendo a mi
cuestionamiento sobre los sentimientos de ambos, cuando de pronto siento algo
helado sobre mi hombro, y de inmediato me dijo, a nosotras nos gusta que los
hombres sean amables, caballeros, cariñosos,
y que nos hagan sentir especial, ella te quiere, le gustas, yo la visite
hoy y sabe que tu le dirás lo que
sientes, no te preocupes mucho, solo se tu mismo, en aquel momento quede
helado, había una luz en mi espalda, como describirla, era una luz blanca
intensa en el centro y mas clara a los lados
y se difuminaba mientras se encendía mas, no tenia cuerpo, solo había un
rostro juvenil promediando los 16 años, justo la edad que tenia en ese momento,
la mire y le dije, ¿quien eres?, ¿que haces aquí?, de pronto sonrió y dijo: yo
viví aquí, esta era mi casa antes que tu y otras personas llegaran, mis padres
también vivieron aquí, pero ellos llegaron a la luz, yo no pude y no puedo
hacerlo, somos varios que estamos aquí, al frente y por todos lados, siempre te
veo, se lo que haces, y sé que te gusta esa niña de pelo negro y ojos rasgados,
esa niña de la que tienes una foto en tu velador de noche, es muy linda, pero
debes decirle pronto que te gusta, debes aprovechar el tiempo, no te puedo decir
por que, pero dile que te gusta, sé que a ella también le gustas, ya la he
visitado, he conversado de ti con ella, pero, ten cuidado con su padre, es muy
celoso. Ante lo que oí, no pude hacer ni decir nada, la mire y le dije,
¿siempre has estado aquí?, ¡Si!, ¡por supuesto!, te conozco desde hace 5 años,
¿no te acuerdas de mi? , pues la verdad no me acuerdo, ¿pero como?, ¿no me
recuerdas?, si varias veces hemos conversado en tus sueños, soy aquella persona
con la que soñabas y que siempre te decía que debías hacer cuando algo te salía
mal, pues la verdad te diré que… y un escalofrío recorrió mi cuerpo ante un
recuerdo de aquellos sueños, pues si, ahora me acuerdo, pero entonces, tu estas
muerta, entonces si existe vida después de la muerte, pero ¿por qué solo te veo
a ti?, mira a tu alrededor, abre bien
tus ojos, te presentare a todos quienes vivimos aquí, abrí los ojos, gire mi
cabeza y se fueron encendiendo unas luces parecidas a la forma que ella tenia,
algunas eran blancas claras y otras medias amarillentas y algunas de color rojo
como el fuego, lo que vi no lo puedo explicar bien, pero eran varios rostros,
de diferentes edades y sexos, que se aparecían como si se fuera encendiendo uno
por uno, y todos me miraban fijamente, debo haber visto unas 15 personas, si
así se les puede llamar, cuando termine de mirar volteé a mirarla a ella y su
luz se desvanecía, me dijo, me debo ir, di lo que sientes, no tengas miedo
adiós.
Al amanecer, promediando las nueve de la mañana
desperté, estaba recostado en el mueble de mi sala, abrí los ojos asustado,
mire a todos lados, todo estaba igual, fui a mi cuarto y comencé a recordar
todo lo que había pasado, llegando a la conclusión que había sido un sueño,
pasaron las horas, me fui al colegio por la tarde, allí me encontré con Carla Sofía recordé todo lo que había soñado supuestamente y le dije que quería
hablar con ella, y me dijo que no había problema que lo hagamos al final de
clases, a sí sucedió, terminaron las clases en el colegio y salimos,
conversamos, le dije lo que sentía, tome los consejos que el supuesto sueño me
había dado, y Carla Sofía me dijo que si, que también sentía algo por mi y que
aceptaba ser mi enamorada, ante esto, nos fuimos a pasear y caminar por ahí,
agarrados de la mano.
Por la noche ya en casa, miraba televisión, hasta
promediar la media noche y algo mas, cuando de pronto escuche un ruido en la
sala, fui a ver que pasaba, algo temeroso por que había recordado lo que
supuestamente soñé, me acerque y volví a ver la luz que había soñado supuestamente,
y me dijo; Hola ¿como estas?, ¿como te fue hoy?, ¿te aceptó?, yo sé que si,
ella esta feliz, y no, no es un sueño y ayer tampoco lo fue, siéntate, lo que
te diré es importante, me acerque perplejo por lo que veía y me senté cerca de
aquella luz brillante, de pronto me dijo, sé que estas confundido, pero no te
preocupes es la ultima vez que me veras, solo quiero decirte que no
desperdicies el tiempo, este es muy corto para algunas personas, y para otras
se nos arrebata como a mi, yo viví aquí, pero ahora tengo que partir, ya no me
permiten comunicarme mas contigo, pero ten cuidado, hay otros aquí que quieren
comunicarse contigo, ten cuidado no te dejes engañar, no todos son buenos,
algunos vienen por tu alma, y otros a cuidarte, aquí hay algo malo, no soy yo
quien te dirá que es, yo ya cumplí mi misión aquí contigo, ahora en este poco
tiempo que tendrás de dicha y felicidad, tienes que vivirlo al máximo, adiós,
de pronto la luz se fue desvaneciendo, le quería preguntar que me había querido
decir con todo eso, pero no me dio tiempo, regrese a mi cuarto algo
impresionado, estando seguro de lo que había pasado en ese momento y también de
lo que había pasado el día anterior, pero por miedo no lo comente con nadie,
así paso un años y no volví a ver esa luz, pero en ese años fui feliz al máximo
con la persona que estaba a mi lado como enamorada, era una mujer maravillosa,
hasta que trágicamente tubo que partir, en un accidente falleció y me dejo
solo, triste, y recordé lo que aquel espectro me había dicho, que aproveche el
tiempo que era corto, y relacione esas palabras con la partida inesperada de mi
amada.
Pasaron dos años desde que partió mi amada, Salí de
aquel puerto donde estudie y viví toda mi primaria y secundaria, mudándome a la
gran capital peruana, donde bien se describe como el monstruo de grandes garras
que te absorbe y te transforma en uno más de sus incontables soldados, es ahí
donde llegue, a un cuarto alquilado, conociendo a un hombre no muy viejo
llamado José Jonathan, quien se presentó como un constructor albañil de 38 años
esposo y padre de 3 hijos, a quienes conocí el mismo día que llegue y con
quienes establecí una gran amistad, José Jonathan me contaba que existía en la
vieja lima, muchas historias de apariciones, y que la casa que habitamos, tenía
varias almitas de inquilinos, por supuesto no deje de creer, por la experiencia
que ya había tenido algunos años atrás. Es así que un día después de 4 años de
vivir en la gran capital peruana, exactamente a las dos de la madrugada,
desperté y fui a tomar un vaso de agua, viendo una luz en la pequeña cocina que
tenía aquel cuarto donde vivía, me acerque y volví a ver aquella luz blanca con
un rostro juvenil que había visto hace unos años atrás, me dijo, hola, pasó
bastante tiempo desde la última vez que conversamos, hoy vengo a advertirte que
debes salvar a alguien en este lugar donde vives, su vida depende de ti, tu
eres el elegido para poder salvar a esta niña inocente, inmediatamente quede
perplejo sin saber qué hacer, no sé de
qué me hablas, a que niña te refieres, que peligro corre, ¿porqué yo?, ¿porqué
aquí?, no entiendo, ¿eres un sueño?, me miró fijamente mientras su luz
destellaba y brillaba intensamente; Tú tienes un amigo aquí, este tiene 3 hijos,
una de ellas es mujer, la menor de los 3 hermanitos, está siendo constantemente
atormentada por dos espíritus malos, estos le quieren robar su vida, si no
haces algo, ella morirá; pero ¿qué puedo hacer yo?, le pregunte asombrado, pues
es simple, solo regálale una rama de oliva y dile que la ponga en debajo de su
cama todas las noches hasta que cumpla 15 años, de inmediato la luz
desapareció, regrese a dormir soñando con todo lo que me había dicho, con todo
lo que había sucedido.
Desperté muy temprano, ansioso por conversar con mi
amigo José Jonathan y advertirle lo que me habían contado, y lo peor de todo,
era el miedo que sentía de imaginar, que él
no me hiciera caso o que me crea un loco, igual decidí tomar acción y
arriesgarme, fui a su casa, converse con él y le conté lo que había pasado,
recuerdo que decía: mira si dios quiere que ella parta, así debe ser amigo mío,
ni tu, ni yo, debemos interponernos en la voluntad del todo poderoso, ante esto
quede perplejo por tan fuerte señal de resignación, de pronto salió la niña;
papi, ¿aún no te has ido a trabajar?, y ¿quién es tu amigo?, la miró, la
abrazo y le dijo es un amigo del norte,
hola señor buenos días mi nombre es Wendy, como la novia de Peter Pan, mucho
gusto le dije mirándola a los ojos y pudiendo notar unas ojeras que no eran
comunes en una niña, le pregunte su edad me dijo 14, y que en dos meses
cumpliría 15, agrego su padre , pues mi estimado estas cordialmente invitado al
quinceañero de mi preciada princesa, solo sonreí y me marche, despidiéndome
cordialmente.
Al regresar del trabajo, solo pensaba en que podía
hacer para ayudar a esa niña, que si no hacía algo pronto moriría en solo dos
meses, es así que decidí irlos a visitar
de noche, al llegar y tocar la puerta,
Wendy me abrió la puerta, y me dijo mis papas no están, mis hermanos tampoco,
salieron a comprar pollo a la brasa, ¿puedo entrar?, le dije, claro señor entre
usted, tome asiento, puede esperar a mi papito aquí, cuénteme de usted como
conoció a mi papa, pues la verdad me gustaría saber más de ti Wendy, quisiera
saber si has tenido problemas aquí en la casa, si has tenido pesadillas y por
qué esas ojeras, de pronto se paró y me dijo en tono un poco fuerte, señor de
eso no puedo hablar, ellos me prohibieron hacerlo, no quiero que crean que
estoy loca, pero no creeré eso le dije, solo dime, cuéntame, yo si te creo, sé
que hay algo que te está atormentando, y quiero ayudarte; bueno, son dos personas si le podríamos
llamar así, una es mujer y el otro es hombre, dicen que son mis verdaderos
padres, siempre están aquí en la casa desde las nueve de la noche hasta las
cuatro de la mañana, me cuentan de sus vidas, de cómo según ellos me
concibieron, y de lo mucho que me amaron y que el día de mi cumpleaños ellos me
llevaran consigo, por que así ya lo decidieron, por más que les he suplicado
que no quiero ir, que me dejen aquí, que yo ya tengo padres, no quieren, todos
los días llegan y no me dejan dormir, y me han dicho que si le digo algo a mis
padres, ellos los mataran, solo a usted le he contado esto que me pasa, no sé
qué hacer, tengo miedo, quiero mucho a mis padres, y no quiero que les pase
nada. Sabía que algo pasaba, pero tenía miedo
hacer algo que llegue a lastimar a la niña, no sabía a quién recurrir,
espere a José Jonathan por una media hora más o menos, pero no llegaba, me
despedí de la niña, salí corriendo hacia la iglesia más cercana, ahí toque la
puerta más de mil veces, hasta que salió un hombre de barba pronunciada, blanca
y ya de avanzada edad, me miro y me dijo: si hijo mío, que deseas, que se te
ofrece a estas horas de la noche; pues mire padre tengo un problema y quiero
que me ayude, y le conté todo lo que estaba pasando, el me miro y me dijo, no
juegues a ser dios, si ella debe partir, partirá, no intervengas, lo mire y no
podía creer lo que oía, así que volví a mi casa sobre mis pasos, pensando, meditando
y al llegar, decidí tocar la puerta de la casa de José Jonathan, no había
transcurrido más de una hora desde que salí, me abrió la puerta el, me dijo
hola amigo que se te ofrece, ¿en qué te puedo ayudar?, y le dije que quería que
me haga un favor, le comente que yo era de una familia supersticiosa, y que me
gustaría colocar una herradura en el vecindario , y si él estaba de acuerdo, me
miro extrañado, me dijo claro, no entiendo por qué me lo preguntas pero si,
hazlo, le comente que vendría por la mañana a su casa para que la unte con un
poco de agua, en realidad era excusa para poder entrar, me dijo que no había
ninguna problema.
Dieron ya las siete de la mañana y luego de un aseo
personal y un buen desayuno, pase por casa de José Jonathan, toque la puerta y
nadie me abrió, mire por la ventana y estaba vacía, me recosté en la ventana un
rato a pensar cómo hacer para poder entrar a la casa y colocar la rama de
oliva, cuando de pronto sin darme cuenta se abrió la ventana que daba a la
sala, miré a todos lados y logre entrar, me escabullí hacia el cuarto de Wendy,
y pude colocar la rama de oliva, lo cual hice por varios días hasta que ella
cumplió quince años. Justo el mismo día de sus quince años, todos celebrábamos,
especialmente yo, porque sabía que la había salvado, nos amanecimos tomando y
cantando, mientras Wendy ya dormía placenteramente después de aquella
celebración, nos dieron las nueve de la mañana y solo quedábamos José Jonathan
y yo, mire a todos lados y ya entraba la luz del sol, es ahí cuando decido
retirarme, despidiéndome de mi amigo, me agradeció haber asistido, me fui, y
llegue cansado a casa, directo a descansar después de tanta ingesta de alcohol.
No recuerdo que hora era, asumo que serían las cinco de
la tarde, unos golpes fuertes y desesperados tocaron mi puerta e irrumpieron mi
sueño, salí de mi cama, presuroso abrí
la puerta, y vi a José Jonathan, el hombre lloraba a cantaros, me abrazo y me
dijo, amigo, mi hija, ayúdame, no respira no sé qué hacer, salimos corriendo
los dos, llamaba desde mi celular a emergencias, pero como siempre sucede aquí
en Perú, llegan cuando ya no hay más que hacer, y de verdad, nada pudimos
hacer, Wendy, falleció ese día, fue algo
horrible, no solo para mi amigo, si no para mi también, pensé que había logrado
salvarla, me pregunte desde ese día, que había pasado, en que falle, lo peor de
todo que pasaron varios meses y no sabía a quién preguntarle que hice mal, si había
cumplido con lo que me dijo aquella
aparición. Cada escena de todo lo acontecido, la pena que causa la muerte de
una persona a la que le puedes llegar a tener tanto aprecio y cariño, es
indescriptible, durante casi cinco meses, tanto José como yo, nos reuníamos
todas las noches a tomar unas cervezas, fumar y recordar todo lo sucedido, para
mí era como haber perdido una hija. Hasta que una noche, regresando de habernos
tomado unas cervezas con José y de haber fumado no sé cuántos cigarros, estaba
en mi cama, sentado mirando hacia la calle, vi una luz resplandeciente que
entro por la ventana, se posó a mi lado, la pude reconocer, le pregunte que
había pasado, por que la niña había muerto si yo había hecho lo que ella me
dijo, me miro y solo respondió, hay cosas que ni siquiera los que estamos
aquí, mas allá de tu comprensión,
podemos hacer para revertir el mal, luchaste contra unas fuerzas muy poderosas,
lo siento, ellos pudieron más que nosotros, su energía marchito las ramas de
oliva que pusiste, y nunca pudieron ser efectivas, solo vine a decirte que no
tienes la culpa de lo que sucedió, que tu vida sigue hacia delante, levanta tu
cabeza y vive tu propia historia, vendrán retos peores o mejores más adelante,
adiós, amigo mío, cuídate, espero no nos volvamos a ver, y así como apareció,
se fue, sin dejarme preguntarle tantas cosas que tenía en mente.
Pasaron un par de años y ya me había mudado de aquella
casa donde solo tuve recuerdos penosos, me fui a vivir a otro distrito de lima,
distrito populoso, algo agitado y muy contaminado, pero, muy cerca de mi
trabajo, es una casa cómoda, pequeña, con lo necesario para un soltero
empedernido como yo, donde paso mis mejores noches y mis más tranquilos días,
el clima es algo templado, que más puedo pedir aquí en Lima la grande. Una
noche mientras fumaba un habano en la ventana, mirando las calles que cruzan
las cuatro esquinas donde vivo, vi acercarse hacia mi una persona, me sorprendí
por que vino directamente a mi ventana, como buen peruano lo primero que pensé, fue que era un choro, jerga típica peruana que
describe al ladrón de poca monta de nuestra idiosincrasia, pero de inmediato
mire bien y vi como una luz, si otra vez esa luz, fue lo mismo que yo pensé,
pues ahí estaba de nuevo, ahora con que mala noticia me vendría, que me
depararía ahora esta luz, bueno, paso las paredes de mi casa y se puso frente a
mi, me miro y me dijo, sé que de repente no te da gusto verme, quizá estés
pensando que solo vengo por malas noticias, pues tengo muy a mi pesar que confirmar
tus sospechas, hoy tengo un anuncio para ti, de inmediato me puse a pensar, a
quien mataría esta alma maldita esta vez, cual de todas las personas que
conozco tendría la mala suerte de ser anunciada, pasaron miles de nombres por
mi cabeza, miles de rostros por mi mente se dibujaron, solo atine a sentarme y
decirle, dime lo que tengas que decir y por favor vete, me miro, sonrió y me
dijo, has envejecido desde la ultima vez que nos vimos, dentro de mi decía
maldita sea mi suerte, no solo me trae malas noticias, sino también ahora se
viene a burlar, y note que esbozaba una sonrisa.
Comenzó diciéndome que seria la ultima vez que
aparecería, recordé que lo mismo me dijo la primera vez, no se por qué, pero
creí firmemente que había venido a burlarse de mi, luego me dijo que, como
antes, hoy me anunciaría la muerte de una persona muy cercana a mi y que solo
dependía de mi evitar ese desenlace, muy asustado le pregunte quien era y que
tenia que hacer; escúchame atentamente me dijo, hoy comienza un camino duro por
recorrer, sé que será difícil para ti, por que esta vez tendrás que averiguar
quien será la persona que salvaras, o que tal vez condenaras, estaba algo
asustado con esas palabras, y de pronto se fue sin decirme nada, sentí un vacío dentro de mi, quería correr,
buscar esa bendita o maldita luz, hacerle tantas preguntas, que como siempre
que aparecía, me dejaba lleno de dudas, inquietudes y temores, no lo podía
creer, vino, anuncio la muerte de “alguien” y se fue, maldita sea, ¿estas almas
están locas?, o ¿se mezcló el cielo y el infierno?, como se le ocurre
aparecerse y decirme, alguien morirá, y tu tienes que salvarlos; se imagina esa
almita, ¿cuantos miles de peruanos hay en este país?, ¿que hago?, salgo a la
calle y pongo anuncios que digan: “Si alguien siente que va a morir, por favor
llamarme”, que locura de verdad, tantas ideas por mi cabeza, tantas preguntas
dentro de mi, y lo peor de todo, el miedo de saber que alguien morirá, que lo
puedo salvar pero que no se quien será.
Pasaron los días, para ser mas exacto los meses, y era
el día seis de diciembre, el día de mi cumpleaños, mis padres, mi familia y
amigos, se reunieron en casa de mis padres en Tacna, y me habían pedido que
viaje para poder estar con ellos, lo cual hice, pero al viajar, tres días antes, en el trayecto del viaje por
carretera, sentí una sensación extraña dentro de mi, me sobrevino una fiebre
extraña, dolores de cabeza, y escalofríos, pensé que era el comienzo de una
gripe normal en mi, que siempre llegaba dos veces al año a visitarme, recuerdo
que tome mucha agua y dormí para dejar de sentir los males que me aquejaban.
Desperté y había llegado a la ciudad mas hermosa que hay en el Perú, a mi
tierra, mi Tacna querida, donde siempre dije que llegaría a morir, para
descansar en mi terruño, volver a la tierra de donde salí, ser parte de ella, y
la verdad es que me embargaba una emoción muy grande por haber vuelto, como
aquel sentimiento que siempre sentí, cada año de mi vida, cuando era niño y mis
padres me llevaban con ellos a visitar el terruño, es algo indescriptible, es
una tierra única, una ciudad como ella sola, con pasado, con presente y con
mucho futuro, rica en historia y tradición, con personajes pintorescos, héroes
y heroínas, niños y niñas, patria y amor, que mas puedo decir, si la felicidad
era mas que la dicha, el solo haber llegado, me hizo olvidar los males que
había sentido en el viaje. Al llegar a casa de mis padres, sentí felicidad por
estar de nuevo con las dos personas que mas quiero en este mundo, mis padres,
aquellos, que me dieron todo cuanto pudieron, a quienes les debo todo, nos
sentamos a conversar de muchas cosas, entre ellas, les conté todo lo que había
vivido con esta aparición, que siempre venia a anunciarme la muerte de alguien
y que supuestamente yo podía salvar, pero que al final nunca lo lograba,
hablamos de todo lo concerniente a la vida, la muerte y posteriormente
cambiamos de tema saliendo a dar un paseo por la chacra, aquella parcela de
tierra heredada por los padres de mi madre, donde la fruta abundaba, así como
los vegetales comestibles que cosechaban en ella. El día de mi cumpleaños,
estando todos reunidos, celebramos muchas cosas, entre ellas el estar todos
juntos, pasaron las horas y casi como a las cuatro de la mañana todo acabo y
cada uno se fueron a descansar a sus respectivos cuartos y mis amigos a sus
casas con sus familias. Estaba sentado en la cama, aquejado por los males que
sentí en el viaje, y de pronto apareció aquella luz de nuevo, si darme tiempo a
reaccionar, me pregunto, ¿has encontrado a la persona que tienes que
salvar?, me sorprendí con la pregunta,
pero le respondí firmemente que no la había encontrado y que no pensaba
buscarla, que no era mi destino salvar a nadie y que ya no quería saber mas de
eso, a lo que replico, si así lo deseas, así será, pero esta vez no será la
ultima que nos veamos y la próxima vez me
entenderás, y sabrás por que siempre estuve a tu lado, la luz se desvaneció,
alejándose en la distancia, de inmediato caí en un profundo sueño, despertando
en una cama de hospital a donde me habían llevado de emergencia, debido a los
males que me habían aquejado, pregunte que era lo que tenia y nadie sabia
explicarlo, los doctores no encontraban razón alguna para aquellos síntomas,
solo me decían que perdía peso y que me estaba quedando sin defensas, que ellos
nada podían hacer, al pide de la cama, mis padres, lloraban por que temían lo peor.
Solo paso un mes, y tuve que partir, pero no, no
regrese a Lima la grande, partí hacia otro lugar, un lugar que nunca creí que
existiera, y donde no pensé encontrar a mi vieja amiga, si aquella alma,
aquella luz, ahora transformada en mujer, me dio la bienvenida, me dijo que me
esperaba por que tenia muchas cosas que decirme, entre otras cosas me dijo,
espero que puedas asumir el hecho que no estas mas entre los vivos, y que
ahora, ya sabes a quien debiste haber salvado, sinceramente debo decir que me
pareció irónico aquello que me dijo, por eso solté una sonrisa de burla y le
dije, como saber que tenia que salvarme a mi mismo y como salvarme si ni
siquiera me dijiste que tenia que hacer, pero ya este hecho, ya estoy aquí, he
muerto y ahora cual es el siguiente paso, hay cielo, hay infierno, me reencarnaré o me iré al purgatorio, ¿que sigue?, solo te puedo decir que, a
partir de hoy entenderás mi trabajo, por que todo lo que paso cuando estabas
vivo, fue para que pudieras entender la misión que hoy tienes después de estar
vivo, hoy como yo, serás asignado a una persona para que pueda salvar a otras,
pero esta vez tu si podrás lograr que se salven, termino de decirme eso y otra
vez desapareció, y de inmediato volví a la tierra, a la casa de un jovencito de
casi quince años de edad, y en ese momento supe que tenia que hacer, y se
repitió la historia , con la diferencia que ahora si hemos salvado vidas, ese
jovencito que tenia quince años, ahora tiene treinta y nueve, juntos hemos
salvado muchas personas, hemos recorrido muchos países, se preguntaran como es
que esta historia esta plasmada en un papel, pues tuve la suerte de que la
persona que me toco cuidar y guiar, fuera un escritor muy bueno, y a través de
él, es que he plasmado la historia que por tantos años se ha repetido con miles
de personas, un acontecimiento, que va más allá de solo un mito o una leyenda,
no es un simple relato de actividad paranormal, es la vida real, algunos nos
llaman ángeles, otros fantasmas, en el peor de los casos nos llaman la muerte,
pero solo somos guías de destinos que debemos procurar se cumplan, todos
tenemos un ciclo de vida y un ciclo después de la muerte, tenemos que cumplir
una misión tanto en vida, como después de ella, luego pasaremos a ser simple
energía, ya me falta poco para ser energía, pero en estas líneas y a través del
ser vivo que me asignaron cuidar, he podido llegar a ustedes, y contarles lo
hermoso que es vivir, y mas aun, aunque no lo crean, seguir vivo en la muerte
misma, ángeles, fantasmas, no hay diferencia, solo somos guías de un camino que
todos tenemos que recorrer, metas que alcanzar, es un ciclo de la vida, el hoy
estar vivo y mañana estar muerto, nosotros solo somos anunciantes de un camino
que esta mas allá de su comprensión.

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