Cuando la noche
caía en la fría ciudad, muchos visitantes llegaban a su destino, a un lugar
remoto del Perú, donde todo seria diversión y momentos agradables, pero grande
seria la sorpresa de los dos visitantes, cuando el curso de la historia cambiaría en pocos días en su vida, llegados de lejos, desde la lejana España,
atraídos por una rica cultura histórica, tanto de la época inca, como de la
dominación española en el país, algo que por cierto atraía mucho a estos dos jóvenes, que sin pensar que lo que ocurriría visitaban
nuestra ciudad. Era el medio día del mes de julio, llegaban procedente de la
ciudad de Lima, tanto Ernesto como Laura, cargados de emociones y su dejo madrileño, el cual los hacia
inconfundibles turistas de la madre patria, admirados desde su llegada a Lima,
cada recorrido que hacían, sus ojos se deslumbraban con los atractivos turísticos, las calles, y
demás que pudieron conocer en el día de estadía en Lima, lo mismo les sucedió
mientras bajaban del avión.
Ambos tomaron un
taxi para poder ser trasladados al hotel que habían separado en el centro de la
ciudad, la misma que aun guarda esa esencia española de la época de la
conquista, donde aun los antiguos balcones, se mostraban imponentes como un
fiel recuerdo de la opulencia de aquellas épocas de dominación española, llegaron al hotel donde pasarían tres noches ,
se acomodaron, bañaron, cambiaron y salieron para conocer un poco mas de la
ciudad, recorriendo las calles
pedregosas, llenas de personas que iban y venían, sin darse cuenta de aquellos
dos extraños quienes entraban a iglesias, museos, hasta caer la noche, donde
fueron captados por un joven muchacho, autóctono de la ciudad, quien les
ofrecía llevarlos a una casona antigua que era un museo de juguetes modernos,
así como de juguetes de viejas épocas, esta visita guiada por el joven, les pareció atractiva, ya que ambos era
admiradores de los juguetes, y fue una de las pasiones que los atrajo cuando
recién se conocieron en la universidad, gustosos aceptaron seguir a Pedro,
aquel joven muchacho de piel trigueña, ojos negros como la oscuridad, y una
mirada penetrante, pero de sonrisa cautivadora, no muy alto y de
aproximadamente unos diecisiete años de edad, quien los condujo a “La Casona
del Conde de Manucci”, actualmente llamada, “La casa del juguete”, ahí admiraron por espacio de una hora y media
todos los juguetes que habían en exhibición, pero uno en especial les llamo su
atención, era una muñeca que no tenia ojos, pero si toda la anatomía completa
de una niña, una replica exacta, se acercaron y le preguntaron a Pedro, el
joven que los llevo, porque la muñeca no tenia ojos, pero si tenia todo el
resto de la anatomía humana, completamente igual a una niña, este les dijo que
era una antigua muñeca de una niña que era hija de del Conde de Mannuci, dueño
de la casona donde ellos estaban, y que el en realidad no conocía muy bien la
historia, mientras Pedro les relataba esto, Laura, se acercó para tocar a la muñeca,
de pronto una mano fría le toco la espalda, le dijo con voz ronca y
entrecortada, exhalando un olor a tabaco; “yo no lo haría si fuera usted
señorita”, un escalofrío, a la vez que
susto, recorrió el cuerpo de Laura, e impresiono tanto a Pedro como a Ernesto,
los tres voltearon asustados, Laura le pregunto quien era, y aquel viejo le
dijo que era el cuidador del museo, a lo que Pedro asintió con la cabeza, mi
nombre es Laureiro de Manucci, pero aquí me conocen como “Jonás”, les dijo
aquel viejo hombre, y les puedo relatar la historia de la muñeca, si desean
puedo enseñarles fotos, si gustan acompañarme al salón del subterráneo, los
jóvenes le preguntaron a Pedro si era seguro y este les dijo que si,
procediendo a bajar los cuatro al subterráneo, donde entraron a una pequeña
habitación que antiguamente había sido una cárcel, pero que ahora estaba
amoblada con lo básico, aunque aun las paredes conservaban ese frio de mazmorra
colonial, el viejo “Jonás” prendió un mechero, y le enseño unas fotografías
antiguas, estas son las primeras imágenes que tenemos de la muñeca, cuentan mis
antepasados que la muñeca llego aquí con la hija del conde, dueño de esta
casona, y ella era ciega desde un asalto
pirata, donde estos, le quemaron con un fierro caliente los ojos a la niña
cuando era muy pequeña, como venganza al conde por no querer entregar sus
tesoros, siendo rescatados por una flota española de las manos de los piratas,
dicen que al llegar, el conde le hizo extraer los ojos a la muñeca, para que su
hija no se sintiera mal, y relleno los orificios con un parche interno de tela,
al cumplir dieciocho años la hija del conde recupero misteriosamente la vista, regenerándose los ojos en ella, algo
que la población atribuía a un milagro, el mismo que jamás supieron quien lo
hizo, pero si sabemos que la muñeca desapareció, y desde ese entonces, todas
las descendientes primogénitas de la familia del Valle, nacían ciegas, y recibían
en sus manos, a los cinco años de edad la muñeca que aparecía misteriosamente, con
la primera nieta del conde, se inicio en la familia como tradición, el hecho de
que antes que la menor cumpliera
dieciocho años, regalaban la muñeca a una niña cualquier de la calle, de quien
nunca mas se sabia nada, pero al final encontraban la muñeca, según la historia
de la ciudad, dicen que el milagro se convirtió en maldición, y quien mirara
esa muñeca directo a los ojos perdería los mismos, pero han pasado muchos años,
y desde entonces la familia siempre tubo
hijos varones, los mismos que tenían varones y así hasta llegar hasta mi
persona, único descendiente vivo de la familia de Manucci aquí en Perú, según
el relato de mis antepasados, algún día llegaría familia de la lejana España, y
hasta el día de hoy nunca supe de nadie mas que tuviera lazos con nosotros, yo
soy el único que queda vivo, el único que mantiene todo esto, estudie muchos
años, soy medico de profesión, pero hace 18 años que me dedico por completo a
este sitio, única herencia de toda mi familia, anhelo algún día poder viajar a
España y conocer el sitio de donde somos.
Mientras el viejo
continuaba con el relato, podía sentirse un olor fuerte a tabaco, el frio era
cada vez mas intenso, y el aire dentro, se hacia mas escaso, la luz del mechero
se desvanecía e intensificaba con cada soplido del poco viento que había
dentro, y reflejaba en el rostro de los jóvenes, la curiosidad y temor a la
vez, producto del relato, hasta que Laura le susurra al oído a Ernesto…, mi
amor, ¿te has percatado que el viejo, tiene mi apellido paterno?, a lo que
Ernesto le replica jocosamente…, mi vida, ¿y eso que tiene que ver?, ¿te asusta
algo?, de pronto el susurro es interrumpido por la mano fría del viejo Jonás,
jóvenes, hay algo que de repente les gustaría conocer, aquí en la casona,
tenemos túneles que conectan la ciudad con varias iglesias, son subterráneos
que dan vuelta a la ciudad, esta era una de las rutas preferidas por los
españoles para poder escapar cuando atacaban los piratas, si gustan los puedo
llevar, ambos miraron a Pedro, y él dijo, eso no lo sabia, pero si gustan
vamos, yo los acompaño, y los cuatro comenzaron una caminata por las catacumbas
de piedra, donde se podía sentir la humedad, el frio intenso, un olor a humedad
muy intenso, pero esto les parecía algo
muy interesante a ambos jóvenes, y mientras ellos caminaban, se podía escuchar las gotas de
agua caían y golpeaban en el piso, generando un eco audible, esto a la vez que
el viejo Jonás, les iba relatando historias de piratas e invasiones que
sucedieron en la ciudad, de pronto Laura, se detuvo, y le pregunto al viejo
Jonás, ¿Por qué se estaba apagando la luz?, todos voltearon a mirarla,
sorprendidos, porque tanto Jonás como Pedro, llevaban las antorchas prendidas,
y Ernesto sujetaba el mechero, a buena cuenta, luz, era lo que sobraba, Laura,
extrañada les dijo que prendan las antorchas que no veía, que todo estaba
oscuro, cuando se acercaron a ella con
las antorchas, notaron que Laura no
tenia sus ojos, eran dos esferas blancas que remplazaban sus ojos, el pánico y el miedo invadieron a los tres hombres, no sabían que hacer, ni
que decir, no sabían como explicarle a Laura, lo que había sucedido, mientras
ella se agarraba de las piedras que fungían de pared., Jonás, le dijo a Laura,
no temas niña, sujétate de nosotros, ya pronto saldremos de aquí, se cogieron
todos de la mano, y siguieron al viejo, transcurrieron cerca de 2 horas de
caminata, hasta poder llegar a la celda, que hacia las veces de cuarto de Jonás, sentaron a Laura, y Jonás,
envió a Pedro a traer la muñeca que estaba en el museo, el muchacho presuroso y
asustado, corrió a cumplir dicho encargo.
Al llegar Pedro al
sitio donde estaba la muñeca, se dio cuenta que esta, ya tenía ojos, del mismo
color y forma que los de Laura, esto aterrorizo a Pedro, pero aun así,
presuroso, tomo la muñeca, sintiéndola cálida, como si tuviera temperatura
humana, pero no le tomo importancia a este hecho, solo corrió presuroso hacia
el encuentro de sus nuevos amigos, al llegar, entrego la muñeca al viejo Jonás,
quedándose los tres sorprendidos, al ver que la muñeca, tenia los ojos de
Laura, se quedaron mudos, el miedo, la pena, tristeza, terror, recorrían cada
parte del cuerpo de los tres hombres, mientras Laura, les preguntaba que había
pasado, porque ella no veía, ninguno de ellos sabia que decirle, solo atinaron a calmarla, y recostarla en la
cama de Jonás. Mientras Laura reposaba, el viejo sugirió salir de su cuarto, se
fueron a una celda continua, ahí discutían sobre lo que había sucedido; Jonás,
dime si es cierta la historia que nos contaste, necesito saberlo, esto no puede
estar sucediendo, por favor tu debes
saber que podemos hacer, cálmate Ernesto, pues que te puedo decir, era solo una
historia que se contaba antiguamente, yo nunca supe si fue cierta o no, no
sabia que de verdad esa muñeca estaba hechizada, yo contaba la historia, porque
era la atracción de este lugar, si preguntas en el pueblo, te dirán que la historia es contada aquí, en la casona,
tengo unos manuscritos, que tal vez nos sean de utilidad, entre estos, están,
el diario, de la primera hija del conde, y los diarios de este, vamos, dijo
presurosamente Pedro, Ernesto, tu quédate cuidando a Laura, Pedro y yo, iremos
a buscar los manuscritos.
Ya en la
habitación, donde se guardaban todos los libros antiguos de la familia, Pedro y
Jonás, buscaban incansablemente los diarios, mientras Ernesto cuidaba a Laura,
hasta que de pronto, Pedro, exclama: ¡Lo encontré, lo encontré!, aquí esta el
diario del conde, muy bien Pedro, sigamos buscando, aun nos falta encontrar el
diario de la joven, si señor Jonás,
tiene usted razón, busquemos, busquemos, que Laura nos necesita, aunque le
confieso que todo esto me da mucho miedo, sigue, muchacho, no demores, que tenemos que encontrar ese diario, oh
mira, aquí esta, vamos, bajemos Pedro, ambos corrieron al encuentro de Ernesto,
quien salió de la habitación, los tres leyeron los diarios, pero no decía nada
fuera de lo común, salvo una pequeña nota en el diario del conde, donde decía …“respecto al pacto que hice por mi hija,
solo puedo decir, que el secreto siempre estará guardado en las entrañas, en lo
mas profundo del ser humano, donde nadie podrá encontrar la verdad”, esto desconcertó
a todos, se miraron extrañados, que quiso decir con aquel acertijo, ¿en cuales
entrañas?, ¿a que ser humano se refería?, ¿estaba todo perdido?, eran las
preguntas que todos se hacían, las miradas estaban perdidas, desorientadas, la
tristeza invadía el alma de cada uno de ellos, hasta que de pronto se oyó la
voz de Laura, es la muñeca, sé que es la muñeca, todo voltearon, ella estaba ahí
parada, escuchando todo, en silencio, tratando de entender lo que sucedía, su
fuerzas se agotaban, y Pedro, en un
arranque de locura, le dijo a Jonás, tráeme un cuchillo, el viejo pregunto para
que lo quería, y Pedro le dijo, solo hazlo, Jonás, le trajo un cuchillo, y
abrieron el interior de la muñeca, ahí, había un manuscrito, el cual era un
papiro antiguo, con letras rojas, escrito en latín, valla dilema, nadie hablaba
latín se dijo Pedro, cuando de pronto, Jonás,
comenzó a traducir, y entre sus palabras, se escucho, para romper el pacto,
deben quemar esta muñeca y cobrar la
vida de un humano del linaje real, todos
miraron a Jonás, este se asusto, pero, sigue leyendo, y con voz entre quebrada,
dijo, de lo contrario, deberá derramar su sangre sobre la muñeca, hasta el
punto de desfallecer, es ahí cuando Jonás
toma el cuchillo, y se infiere un corte
en la mano, derramando su sangre en el interior de la muñeca, hasta el punto de
perder el sentido, inmediatamente, Ernesto, tomo una antorcha y quemo la
muñeca, mientras esta se quemaba, Laura se desmayo, siendo abrazada por
Ernesto, y puesta en la cama de Jonás, mientras que Pedro atendía al viejo ,
curando su herida, habían pasado muchas horas, ya eran casi las cuatro de la
madrugada, todos se quedaron dormidos.
Al día siguiente, despertó
Jonás, ya recuperado, vio a todos que dormían, y despertó a uno por uno,
creyendo que todo lo sucedido había sido un sueño, pero, vio en el suelo, los
restos de la muñeca quemada, y en su cama a Laura, dormida, tanto Pedro como
Ernesto despertaron también, presurosos, despertaron a Laura, quien al abrir
sus ojos, pudo ver a todos ahí presentes, gritando de alegría y abrazando a
Ernesto, el viejo y el joven sonrieron,
salieron de la habitación, dirigiéndose todos hacia el museo, todo acordaron,
que jamás contarían lo que había sucedido, se despidieron, Laura, abrazo a Jonás,
lo miro, y le dijo, sé que eres familiar mio, no se como, ni porque, pero sé
que lo somos, algún día volveré, y espero que puedas contarme mas sobre mis
antepasados, por ahora solo quiero regresar a mi tierra, a mi país, olvidar
esta mala experiencia, y se despidieron.
Luego de diez años,
Laura y Ernesto regresaron, pero se dieron con la sorpresa que el museo había cerrado,
que la casona estaba abandonada, preguntaron en la ciudad, y la gente les dijo
que el único heredero, había muerto, en una situación extraña, ya hace nueve
años atrás, y desde ahí, nunca nadie, reclamo esa casona, tanto Laura como
Ernesto, buscaron a Pedro, sin tener éxito, jamás lo pudieron hallar, pero en la puerta de la casona, decía, tallado
en la madera, “Quien ose entrar a esta casa, sabe que jamás saldrá de ella para
ver la luz, son los ojos quienes juzgan el alma de cada persona y es el
interior de cada ser humano, el que condena su destino”. Este escrito, asusto
mucho a la pareja, quienes decidieron seguir su camino, y visitar las demás ciudades
del Perú.

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