Cuenta la historia que un hombre conoció
a una mujer muy hermosa, a la cual no podía dejar de mirar, de apreciar y de
querer, se enamoraba de ella día a día, su voz, sus ojos, su mirada, su
sonrisa, su cabello, su cuerpo, todo en ella era perfecto, solo tenia un
defecto, era la mujer de su amigo, era la mujer prohibida, a quien jamás debía
mirar con ojos mas allá que la admiración, durante muchos años guardo este
sentimiento dentro de él, envidiando la suerte del amigo y la desdicha de él,
por no ser el afortunado de poder amar a aquella mujer y mas aun no poder ser
correspondido, pero así pasa en la vida real se decía, prefiero amarla en
silencio a saber que nunca podrá ser mía, pero un buen día después de muchos
años, el tubo la oportunidad de acercarse mas a ella, saliendo los dos solos,
conversaron de todo, y de nada a la vez, reían, el la escuchaba, mientras ella
le contaba cosas que solo quedan entre los dos, cosas que obviamente eran de
índole amical, como escucharla hablar sobre lo que sentía por la persona con la
que estaba, es decir “el amigo”, a esta
salida se le sumaron mensajes de texto, conversaciones por internet, llamadas
por teléfono, y conversaciones donde el ya no podía disimular lo que sentía.
Un buen día, conversando con ella
por internet, él le contó que tenia una desdicha, que estaba enamorado de una
mujer que jamás le correspondería, y ella obviamente le pregunto quien era, que
le contara, de repente podía ayudarlo, el con los nervios del caso y temblando,
no podía , ni sabia que escribir, no sabia si decirle lo que sentía o callar
por miedo a perder su amistad, pero después de varias horas y días de conversaciones sobre el mismo tema,
él le confeso que esa mujer era ella, quien le robaba los sueños, los suspiros,
los pensamientos, pero sabia que nunca podrían estar porque ella era “la mujer
de su amigo”, le pidió perdón por decirle y confesarle lo que sentía, y ella le
dijo, “ya lo sabia “, sabia que se trataba de mi, pero no quería decírtelo, era
demasiado obvio, pero no solo tu sientes eso, dijo ella, yo siento algo, no sé
que será, pero creo que es raro, y en una conversación quedaron en verse y
darse un beso para disipar sus dudas, ¿algo raro no?.
Sucedió que el primer día que se
vieron después de aquella confesión tan sincera, se abrazaron y se besaron,
aquel beso fue el mas hermoso que jamás pudo tener, él nunca pudo olvidar aquel
beso, hasta el día de hoy añora esos labios hermosos que beso una mañana en
aquel lugar, y el recuerdo lo atormenta día a día, a pesar que muchas mujeres
pasaron después por su vida, ninguna pudo borrar aquel recuerdo de amor, aquel
que hizo que se vieran casi todos los días, a escondidas, salían, se veían, de
vez en cuando se besaban, otras veces solo conversaban , él siempre la respeto,
nunca fue mas allá de un beso, porque siempre pensó que ella era la mujer que
quería para su vida, por lo tanto el respeto era lo primordial, él quería
demostrarle a ella, que lo que sentía y quería con ella, era algo serio, no
solo besos y abrazos y algo mas, sino establecer una vida a su lado, aunque el
sabia muy bien que eso era difícil, pero así pasaron los días, entre salidas
clandestinas, y conversaciones de dos, que uno sentía mas, miradas que jamás
había podido imaginar, lugares donde nadie pudieran verlos, aquel lugar “Donde
los amigos se reúnen”, besos, abrazos,
sentimientos entrelazados entre las dudas y el desconcierto, paseos por calles
recorridas, noches a su lado que eran eternas, tantas cosas pasaron los dos
juntos, que es difícil mencionar lo que
el sentía por ella, y mucho menos lo que aun siente.
Pero todo principio tiene un
final, y este se dio, el día que ella le dijo que eso no podía seguir mas,
porque ella seguiría con “el amigo”, que no podía dejarlo, que era mejor que
quedaran como amigos, que lo sucedido
quede en un buen recuerdo, se sentía afortunada de saber que alguien mas podía
sentir cosas tan bonitas por ella, estas palabras destrozaron el corazón del
amante, hasta el día de hoy, cuando se acuerda, llora ese adiós y admira aun a
esa mujer, han pasado varios años desde aquel adiós, él, aun los ve
juntos, y se lamenta no ser el quien
esta al lado de ella, trató de olvidarla, pero no pudo, sigue sintiendo lo
mismo por ella, sigue enamorado como aquella primera vez que se lo dijo, aunque
ahora, él sabe que es diferente, que ya no puede ni podrá siquiera, volver a
besar esos labios que tanto añoro, que ya no podrá ser cómplice de sus palabras
y sus miradas, pero mantiene viva en el, la llama del amor que jamás se apagó,
y guarda la esperanza que algún día ella, se dé cuenta o sepa, que fue la mujer
que amo, difícil, pero cierto, el paso de los años no cambien un sentimiento,
mas aun cuando una mujer cala hondo, cuando deja una huella que nadie mas puede
borrar. Ella nunca mas dijo nada, asumo que borro esos recuerdos de su mente,
pero el jamás podrá borrarla a ella, porque es como borrar lo mas puro que pudo
sentir en su vida, el jamás volvió a tocar ese tema con ella, nunca tubo la
valentía de volver a conversar con ella sobre el tema, pero aun así, él quiere lo mejor para ella,
aunque estén lejos (no en distancia, sino en sentimientos) él vive por ella,
para ella, aunque a la sombra, decidió que era lo mejor, que su felicidad
estaba por encima de la suya, pero, aun la mira como la primera vez, aun la
sueña como el primer día, aun suspira por ella cuando la ve, su voz, aun es una
dulce melodía, su sonrisa, sigue siendo el motor de su vida.
La mujer del amigo, decía él cuando hablo sobre esta
historia, pero sé que dentro de él, sabe, que jamás podrá creer eso, ya que
para él, esta historia no ha terminado aun, no ha escrito su final, se niega a
ponerle fin a su corazón herido, lleno de recuerdos, los mismos que morirán con
el, sin que ella sepa que aun la ama, que es su sueño de todos los días, es un
secreto que se llevara a la tumba.

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