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viernes, 25 de marzo de 2011

Ciudad de la Eterna Primavera

Trujillo, ciudad española de antaño, conservando el aire noble de aquella estirpe, calles y plazas, iglesias y balcones, sin dejar de lado sus historia cultural incaica, ciudad que a simple vista creció demasiado, como olvidar estos 11 años en esta hermosa ciudad, antes que llegue la modernidad, el mall plaza, el real plaza, cuando solo existía el cine primavera para ver películas decentes, cuando los sábados y domingos eran caseros, salir a caminar, a comer algo, uno que otro casino, donde el tiempo se hacia interminable mientras gastaba monedas y ganaba sueño.

Aquella ciudad, a la que nunca quise llegar, donde pensaba que todo era diferente, ciudad que en 11 años me enseño, me dio y me abrió las puertas en tantas cosas, recorrer sus calles, sus urbanizaciones, la universidad, si esa universidad a la que llegue cuando solo existía un solo edificio y otro en construcción, ahora es una de las mas importantes a nivel del norte del Perú, hoy veo aquella universidad cuando paso por la Av. Larco, y recuerdo todos aquellos buenos y malos momentos que pase, a personajes tan ilustres, que me enseñaron mucho en la vida, al profesor de ciencias políticas, como olvidarlo, si fue quien me encamino para poder terminar mi carrera, en momentos tan difíciles cuando quise abandonar los estudios, o al profesor de procesal civil, con su paciencia y sabiduría, contagiaba las ganas de seguir adelante, no puedo dejar de mencionar al profesor con voz de sacerdote y personalidad tranquila, claro en el curso de administrativo II, como ellos muchos mas, que recuerdos aquellos, mi época de juventud universitaria, aquel parque mal llamado “El hueco” por todos los alumnos, donde armábamos la jarana con vino, ron o cerveza en mano, después de una dura semana de estudios.

            Llego a mi mente el recuerdo de aquellos picarones, papa rellena, pollo broaster y demás, que vende aun la Sra. Frente al estadio Mansiche al costado del ITTSA que va para Lima, como olvidar ese lugar, si ahí siempre iba a comer, tenia las 3B, bueno, bonito y barato, o los famosos biscochos Castañeda, delicias que solo en Trujillo puedo encontrar, las hamburguesas carretilleras de mis épocas, aquellas que eran delicias después de clases, claro delicias por que costaban un nuevo sol, olvidaba el Chambar (no se si se escribe así), aquella sopa que por primera vez probé allá por el año 2000, y que solo la preparan los días lunes en todo restaurante de la ciudad, o aquel café pasado del rincón de vallejo, del buenos aires, el chileno, lugares preferidos por mi, para degustar y pasar un momento en soledad interna y pensativa, donde el mundo era solo un café con su frito o tamal, paseando después por las calles del viejo centro trujillano, o tal vez un día soleado por huanchaco, o las delicias, que recuerdos aquellos.

            Tantos años en una ciudad, te hacen apreciar mas de cerca su valor, su belleza, Trujillo, ciudad marcadamente española, donde aun paso mis días, claro, ahora se ha modernizado, hay mas de 3 cines, centros comerciales, restaurantes en cada esquina, mas centros de diversión, esparcimiento y relax, pero me quedo con la ciudad que conocí hace casi 11 años, recuerdos que perduran en mi mente. Espero que aquellos que lean este escrito, se animen a visitar Trujillo, es una ciudad que tiene mucho que dar, tiene arte culinario, cultural, geográfico, y sobre todo la gente es muy acogedora.

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