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viernes, 22 de febrero de 2013

HASTA LA ROCA MAS FUERTE SE QUIEBRA.


Se dice que es más fácil perder lo que se quiere, que luchar por ello, se dice que hay mil maneras para conquistar y una sola para perder, cuando no existe motivación ni entendimiento, la razón sale por la puerta y la derrota entra por la ventana, las guerras se pueden ganar con miles de tácticas, pero solo un error, hacer que pierdas mil batallas, no es fácil dejar de cometer errores, pero es fácil tomar una decisión , conociendo su consecuencia y después asumirla, nada en esta vida es fácil, pero dicen que más fácil es rendirse, a veces rendirse es la mejor forma de rendirse, creo que nada es fácil ni difícil en esta vida, uno mismo es el que decide lo que hará y dejara de hacer, en el amor, es más fácil perder a alguien que conquistarlo, en la amistar, es más fácil perder un amigo, que ganar miles, son las decisiones que tomamos al pensar .

Hasta la roca más dura se puede quebrar, con tan solo unas palabras, con el simple hecho de rodar por la vida, esta se desgasta, así somos algunos seres humanos, queremos ser fuertes como una piedra, pero siempre, en algún momento, nos doblegamos y se quiebran las fuerzas, ya no sé qué pensar, que decir, que hacer, trato de buscar miles de porque, o miles de tal vez, pero las ideas que vienen a mi cabeza, solo hacen que esta roca se resquebraje más y más, no hay forma ni manera, simplemente cambiar de protección, de coraza, ya no puedo seguir  recibiendo los golpes, ya no puedo seguir golpeando una vez a la vida, si esta me golpea por dos, entrar en un dialogo razonado con ella, tal vez para rendirme, tal vez para no morir, he luchado por años, mil batallas contra la vida, pero muchas veces me toco perder, siento que la debilidad se acerca a mi ser, que las fuerzas se acaban, que nada será lo mismo, pero dentro de mí, no asumo la idea de perder, es más fácil lo que no es tan difícil, pero es difícil, lo que a veces parece imposible.

Una vez leí que existían mil formar de perder a quien se quiere, es cierto, pero también existen mil formas de luchar por un amor, una lucha es desigual, cuando el enemigo es más fuerte, cuando no tienes aliados, o cuando, simplemente, una de las dos personas no lucha a tu lado, a estas lecciones se le suman, las piedras en el camino, rezaba el dicho también, que si encuentras una piedra en el camino, uno debe mover, saltar y avanzar, pero muchas veces no es una, son muchas, nada en esta vida es fácil, pero depende de uno mismo hasta donde pueda dar, cuando uno lucha, lo hace por un motivo, una convicción, pero cuando ambas desaparecen, la lucha se torna sin sentido, la derrota se acerca a los muros del castillo y terminamos siendo derrotados, sin defensa y sin ideas, eso pasa cuando la mente se nubla de mil maneras, la razón se encarga de todo y de nada, a veces los motivos se pierden, o hacen que los pierdas, todo pasa, como un capítulo de una novela, de una historia, aquella que tiene un principio, pero que muchas veces no tiene un final, en otros caso, la historia solo se escribe en dos líneas y el final devora el trama, antes que suceda.

No es fácil entender, no es fácil comprender, cuando no existe el poder para leer la mente o saber las verdades ajenas, muchas veces las ideas se convierten en puñales que se clavan, provocando heridas, cicatrices, es por eso que nada es fácil en esta vida, y hasta la roca más fuerte se quiebra.

jueves, 21 de febrero de 2013

EN EL SILENCIO TU VERDAD.


Hay momentos en que el silencio es mejor
callar es el arma apropiada para una lucha
donde el vencedor es el que dice la verdad
el perdedor es quién miente
y la vida es la que se escoge
el silencio es mucho mejor a palabras sin pensar
palabras que pueden herir sentimientos
no más vocales ni silabas que dañen
no más frases regaladas sin sentido
solo sentimientos desnudos de un ser
que expresan el interior del alma
no hay más sentido que lo vivido
no hay  palabras que expresen lo vivido.

En tus labios de rojo carmesí
se esconde el silencio más hermoso
las palabras mágicas que abren nuestro mundo
pero a veces destruyen la magia del hoy
no hay silencio sin palabras
que salga de tus labios
como puñales al corazón
como flores al jardín
a veces tan dulce
a veces tan amarga
en el silencio tus verdades
en las palabras te ocultas
sin miedo ni temor
deberías arriesgarte ante el clamor
el clamor de mis palabras
de mi silencio y mis miedos
no hay más que decir
porque no entiendo lo que dices
dime lo que quieras
que lo que digas se hará
y lo que pidas escuchare
que tus palabras sean tu verdad
y que tu silencio oculte lo demás.

lunes, 18 de febrero de 2013

Último Grito a Todo Pulmón.


Como explicarle a los sentimientos, sino se pueden entender, como hacer para que tantas ideas dejen de fluir, sin sentido y sin razón , donde quedará el día y la hora en que se deje de sentir lo que se siente, como puedo hacer para que muchos porque, se  conviertan en un tal vez, como hago para hablar y ser entendido, si mis palabras no son las que quieres escuchar,  como canto esta canción de pena y dolor que llevo dentro, si tu ritmo no va al son de mi corazón, de qué manera expreso mi forma y mis maneras, donde quedaron las miradas que en dudas he perdido, el dolor y la tristeza es más grande aun, es mucho mayor si no me entiendes.

Calmando las sensaciones y controlando las emociones, el dolor y la tristeza que embarga el momento más sublime, aquel que te puede llevar al cielo y te puede hacer caer de la manera más cruel y despiadada, las palabras que pueden endulzar el momento más ácido  pero que también pueden destrozar el alma, las emociones que son distintas en cada piel, en cada mirada, en cada sentimiento, no existe el momento en el que no puedas estar sin irte, en el que no puedas querer sin herir, no hay más ni hay menos, solo siento esto dentro de mí, las cosas que digo y que hago no son suficientes, para poder llegar a tu lejano sentir, no hay vuelta atrás, no hay momento intenso que no se haga emoción, cuando escucho lo que quiero y lo que no quiero a la vez, cuantas cosas por pedir y por dar, cumulo de emociones, las cuales me llevan a pensar que no soy de aquí, que no soy de allá, pensando donde debo estar, para poder ser feliz, para sentirme y sentir, lo que siento y lo que quiero, no hay de aquí ni hay de allá, no sé dónde, ni porque, si tal vez si, si tal vez no, el pensamiento se hizo herida, al pensarte, la herido se hizo yaga al recordarte, pero aun no entiendo porque, aun sintiendo sin sentido, sé que no me entienden,  las palabras de mi boca tratan de ser dulces, pero solo son escuchadas de manera incorrecta, mis reclamos de sentir, se hacen entender en dirección contraria, mis gritos de desesperación se escuchan donde no quiero que sean escuchados, y quien debe escucharlos, no entiende porque grito a pulmón.

Tanto y tan poco, es tan grande el sentimiento y tan poca la atención,  son los gritos a pulmón, sin un hoy y un ahora, las cosas que se dicen y se hacen,  son tantas y tan inversas a la proporción de mi sentir, no sé si mi idioma es otro o mi lógica es contraria a la filosofía de la vida, tal vez entiendo que la tierra es plana aunque sea redonda, será que mi razón no alcanza a ser entendida, será que mis pensamientos no son claros como el agua o tal vez no quieren ser escuchados, entendidos, comprendidos, queridos, será el sereno, quien sabe, porque yo no lo sé, estos son  mis gritos a todo pulmón, que desgarran el alma y  rasguñan las paredes que separan nuestra imaginación, donde hay menos trato de buscar más, donde hay silencio trato de gritar, aunque no se comprenda estos gritos a pulmón, son los que salen del corazón, recorriendo el camino de mi garganta, saliendo por mi boca y rebotando en la pared de la soledad,  no sé si son o serán, o tal vez solo estoy mudo, y nadie me escucha, mientras pienso que mis gritos son claros, no sé qué más hacer, que más decir, para entender su razón,  donde ir y porque venir, las calles son largas y los momentos angustiosos, donde deberías, pero no, donde quisiera, pero no, donde me gustaría, pero no, es ahí, es aquí, es allá, tal vez no es, pero quiero que sea y así acabar los gritos a oídos sordos, para calmar la emoción, la euforia y todo aquello que hoy se mezcla, como mala combinación de licor barato, de aquel que te deja sin sentido y memoria, como explicar si no entiendes, como decir, si no escuchas, expresar si no miras, embriagado de preguntas sin respuestas, doy mi último grito a todo pulmón.

miércoles, 13 de febrero de 2013

EL SECRETO DE LA PLAYA.


La noche transcurría con normalidad y las estrellas eran testigo de los visitantes de aquella playa, aquel mar afrodisíaco del norte, donde los corazones se unen y las familias disfrutan del día. La tarde, el ocaso y el amanecer eran mudos testigos de lo que ahí sucedía, las palmeras eran fiel confidentes de historias de amor escritas bajo sus sombras, aquella pareja que jamás imagino vivir un momento tan diferente a los demás. Era el día 14 de febrero del año 1999, dos jóvenes enamorados llegaban al paraíso terrenal que tiene el Perú en el norte de su terruño, juntos de la mano, ambos recorrían la orilla del mar, pisando esa arena fina y dorada que caracterizaba aquella playa calurosa, con el sol abrazador sobre sus espaldas, miradas delatadoras de amor, ambos habían llegado a pasar el mejor momento de su vida, con la idea de poder retomar la magia del amor que habían perdido, pero que querían encontrar juntos, lejos del ruido de la ciudad, del humo de los carros, de las playas tradicionales, donde todo era modernidad;  aquí sin embargo, todo era a la antigua, casas sobre maderos por encima de la arena, dejando pasar por debajo las olas del mar, donde la brisa era un susurro incansable, ahí, donde les habían dicho que podían reencontrarse con ese sentimiento tan hermoso que era el amor, tomados de la mano caminaban juntos, sin pensar en nada más que su amor, así transcurría el día, jugueteando en el mar, en la arena, regalándose besos y caricias, que terminaban en abrazos de amor por la noche, testigos de una luna muy preciosa.

Ella, hija de una familia muy acomodada de la ciudad de Trujillo, el, hijo de un humilde comerciante y una destacada profesora de la ciudad de Arequipa, que por casualidades de la vida, se conocieron en la capital, ambos tenían dos años de relación amorosa, pero habían atravesado por muchos problemas, separaciones, enamoramientos y demás cosas que las parejas jóvenes suelen pasar, pero que sin embargo, querían volver a encender esa llama del amor que tanto habían luchado por mantener viva, juntos, lejos de los falsos amigos y del estresante trabajo, la rutina diaria y tantas cosas que influyeron para ir apagando poco a poco  ese amor que tanto se profesaban, fue el motivo por el que viajaron, aconsejados por un pariente que vivía en la ciudad de Piura, quien les dijo que aquella playa, tenía un don especial,  una magia infinita, que haría que ambo se volvieran a enamorar , Armand, no era muy creyente de esas cosas, pero quería hacer  todo lo que este a su alcance para poder salvar su relación con Milenec, estaba ilusionado con volverla a amar como si fuera la primera vez, y que ella sintiera lo mismo por él;  por su parte, Milenec, veía a Armand, como el amor de su vida y estaba muy feliz de pasar esos días a su lado en aquel lugar donde ambos guardaban la esperanza de unirse para siempre.

Armand  llevaba a Milenec de la mano, le decía lo mucho que la quería y no estaba dispuesto a perderla, quería hacer lo que fuera para poder volver a sentir lo que sintió la primera vez que la conoció, ¿te acuerdas cuando te conocí?, cuando te acercaste en aquella fiesta y me dijiste si me podía tomar una foto conmigo?, si mi amor, lo recuerdo, creo que fue sin pensarlo, te vi sentado ahí, solo, pero fue una manera interesante de acercarme, ¿no crees?, pues si mi amor, lo fue, quede hipnotizado por tus ojos, tu sonrisa, tu mirada, cada parte de ti me tenía embobado, al punto de ni siquiera poder acercarme a ti, lástima que no te volví a ver hasta casi un año después, ¿Cómo es la vida no mi amor?, pues si mi vida, y míranos ahora, juntos de la mano, caminando por la playa intentando que nuestro amor vuelva a ser el de antes y mucho más fuerte, de pronto ambos se detuvieron a la orilla del mar, encontraron una caracol enorme perlado, ambos quedaron impresionados, Armand lo levanto y lo limpio con agua de mar, le dijo, escucha y soplo en él, dejándose oír un sonido muy hermoso, como el resonar de las olas a la distancia, inténtalo tu Milenec, ella lo cogió e hizo lo mismo y produjo el mismo sonido, un poblador que pasaba por ahí, los vio y les dijo, jóvenes, después de haber soplado ambos, en la abertura cada uno diga su nombre y soplen juntos, es una tradición para las parejas que nunca se quieren separar, escriban con una navaja  sus nombres y arrójenlo juntos al mar, lo más lejos que puedan, y si antes de irse lo vuelven a encontrar, ustedes vivirán juntos para siempre y felices, ellos sonrieron, Milenec lo arrojo al mar, un poco incrédula, pero con la curiosidad a flor de piel, así prosiguieron su camino tomados de la mano, ella le preguntaba si se acordaba de las cosas bonitas que ella le decía y las que él le decía, claro mi amor, me acuerdo de todos  aquellos detalles, de todas esa cosas que hice por conquistar tu amor, el haber aceptado luchar por tu amor, aun sabiendo que tenía mucho por perder, especialmente a ti, sabía que querías irte del país, todas las locuras de amor, aun las recuerdo como si fuera ayer, así es mi amor, respondió ella, mientras abrazaba a Armand y lo besaba, mientras el sol se escondía.

Ya el sol se había escondido, cuando Milenec, decide salir a caminar sola y le deja una nota a Armand, mi amor, estoy saliendo a caminar por la orilla del mar, tome tus cigarros y tu encendedor, si deseas me das el alcance, ya regreso, te quiero. Armand despertó media hora después, asustando porque su amor no estaba a su lado, se vistió y salió a buscarla, sin darse cuenta de la nota que yacía al pie de la cama, apurado comenzó un recorrido por toda la playa, llevaba dos horas caminando sin resultado alguno, estaba preocupado, desesperado, no sabía qué hacer, el miedo invadía su corazón y nublaba su razón, en el trascurrir de su caminar, se cansó y sentó debajo de una palmera, al sentarse sintió un hincón, se paró, miro y se dio cuenta que era el diente de un tiburón , cosa rara, porque en ese playa no habían tiburones, se imaginó que sería de algún artesano, era de regular tamaño,  casi del largo de un dedo índice promedio,  lo tomo, porque pensó que sería para la suerte, y al limpiarlo, se dio cuenta que tenía tallado muchos nombres de hombres y mujeres, en ese momento no entendió de que se trataba, solo estaba concentrado en buscar a su amor, descanso quince minutos sentado bajo la palmera, con el diente de tiburón bajo la mano, y de pronto se levantó como un resorte, corrió en dirección a la playa, camino por espacio de veinte minutos, hasta llegar a una casa abandonada donde se escuchaba música, la puerta estaba abierta, al subir por las escaleras, tropezó con un caballo de mar disecado, tenía un tamaño fuera de lo normal,  podríamos asegura que tenía unos treinta centímetros, lo tomo, porque le pareció algo inusual y lo guardo en su bolsillo.

Milenec, había caminado por varias horas, sin rumbo y sin sentido, pensando en todo lo que sentía por Armand, en todo lo que habían vivido esos días, lo importante que era el para ella, y las ganas que tenia de revivir la vieja llama del amor que los junto, camino al borde del mar y de pronto se percató de algo que brillaba intensamente, se inclinó para poder tomarlo y se dio cuenta que era una perla, hermosa y de tamaño excepcional, la tomo en su mano, y siguió caminando, hasta llegar a una casa abandonada, que databa desde el año mil novecientos treinta, aproximadamente, era una de las primeras casas que se construyeron en la playa, tenían un aire colonial, construida de maderas traídas de la selva Peruana y Brasileña, por dentro estaba casi intacta, como si el tiempo no hubiera pasado por ella, se podía ver algunos muebles viejos en la entrada, casi al límite del apolillamiento, varios cuadros de pinturas al óleo antiguas, espejos coloniales, y lámparas que funcionaban a kerosene,  este fue el panorama que pudo ver Milenec al ingresar, que bonita casa, que lindos cuadros, pensaba mientras fumaba un cigarrillo y caminaba admirando cada parte de la casa, siguió de frente hasta el fondo de la casa, que tenía una pasadizo que conectaba la sala con un patio trasero, este pasadizo eran 3 cuartos, una cocina y un baño tres cuartos al lado izquierdo y  al lado derecho un baño y después la cocina, cruzando todo eso se llegaba al patio trasero, abierto al aire libre y con un columpio que se movía solo, debido al aire que allí corría, Milenec se sentó en el columpio, se mecía mientras fumaba un cigarro tras otro, ida como en otro mundo, imaginando que estaba en una mansión lujosa, en el patio más hermoso, lleno de rosas, flores, plantas, árboles y aquel columpio en el centro, donde se mecía vestida de doncella, esperando a su caballero, quien la tomaría de la mano y la llevaría con él, escapando juntos en su blanco caballo, todo esto lo imaginaba mientras se columpiaba y fumaba su cigarro y escuchaba música en su celular en altavoz.

Armand, después de tomar el caballo de mar que encontró en la puerta de aquella casa, entro y pudo ver y oler, el humo y aroma del cigarro, escuchaba las baladas que se le hacían conocidas, le llamo la atención los muebles, y los cuadros que ahí habían, camino por el pasadizo, entrando cuarto por cuarto, los mismos que estaban a su lado derecho, y en los tres, encontró el armazón de una cama de cobre con perillas redondas algo oxidadas por la brisa del mar, entro en el baño, la cocina y no encontró nada, camino hacia el patio, y vio a su amada sentada en el columpio, Armand se acercó, mi amor, ¿qué haces aquí?, te estuve buscando por casi tres horas,¿ porque te fuiste?, que haces aquí, ella tenía la mirada perdida en el infinito, él  la tomo, y la abrazo dándole un beso en la boca, lo que la hizo regresar a la realidad, Armand, amor, que haces aquí, me quede dormida en el columpio, tenía un sueño...si lo sé, vamos, estuve ,muy preocupado, mientras caminaban de la mano por el pasadizo, entraron a un cuarto, donde había una especie de cofre, la curiosidad hizo que lo tomaran y salieran de ahí. Después de haber caminado de regreso a su búngalo, entraron cansados y con mucha sed, destaparon una cerveza cada uno y conversaron sobre lo que había pasado, Milenec le mostró la perla extraña que había encontrado y Armando le mostró el diente de tiburón y el caballo de mar, los pusieron en la cómoda al lado del cofre, y cansados decidieron dormir y seguir la conversación al despertar, que sería el último día de su estancia en la playa.

Despertaron temprano, abrazados el uno del otro, Armand la miraba como si fuera la primera vez que la miro, especialmente sus ojos, sus labios, su cabello, mientras ella despertaba y le decía, te quiero, se alistaron y salieron a dar su último paseo y baño por la playa. Recorrían la orilla, jugueteando, besándose, abrazándose, diciéndose lo mucho que se amaban, él la cargaba, ella sonreía y se sentía feliz, como no había sucedió en mucho tiempo desde que se conocieron, cuando de pronto Armand tropezó con el caracol perlado, aquel que habían arrojado al mar, el primer día que habían llegado, lo reconocieron por los nombres que habían grabado en él, lo tomaron y decidieron llevárselo consigo, pasaron las últimas horas en la playa, amándose como si fuera la primera vez, ya una vez en el búngalo, pusieron el caracol en la meza donde estaban las demás cosas que habían encontrado, y por curiosidad decidieron abrir el cofre que habían encontrado en la casa antigua, lo abrieron y oh sorpresa, habían un fondo de seda, que tenía formas, de caracol, diente de tiburón, perla y un caballo de mar, los mismos que ellos tenían, se sorprendieron, pusieron las cosas en los moldes y encajaron perfectamente, en la tapa superior interna decía, “quien encuentre las cosas que faltan en este cofre, podrán ser felices para toda la vida”.

Cuenta la leyenda que hace muchos años, el primer habitante de aquella playa,  se enamoró de una mujer muy hermosa, la conquisto y se casaron, pero el amor fue decayendo poco a poco, hasta el punto que la mujer se fue de la playa, donde vivían juntos en una humilde cabaña, él, con el tiempo enloquecido, extrañaba a su amada, y en uno de sus tantos desvaríos conoció a un nativo, quien le dijo que él podría lograr que su amada regresara, pero para eso necesitaba construir una casa del mejor árbol y que durara para siempre, tenía también que ira altamar y conseguir un diente de tiburón, un caracol perlado grande, y una perla, la de mayor tamaño, al igual que un caballo de mar de igual grandeza en tamaño,  si él lograba encontrar las cosas que le dijo, encontraría un barco hundido, donde hallaría un cofre, el cual debía adaptar para poner las cosas que se le encargaron conseguir, una vez hecho todo esto, debería regresa y terminar de construir su casa, con árboles de la selva peruana y brasileña, y ahí, guardar el cofre,  con todo lo conseguido, eso haría que su amada vuelva y sigan juntos, amándose hasta el último día de sus vidas, todo esto sucedió y cuando su amada murió, el arrojo todo al mar, quedándose solo con el cofre, hasta el último día de su vida, dicen que este, fue un hechizo de la playa, y que solo las parejas que de verdad se amaban llegarían a ellas, todos conocen la historia, como EL SECRETO DE LA PLAYA.